24 octubre, 2017

Actualitat

Una moneda digital de broma alcanza los 2.000 millones de dólares

Dogecoin, una criptomoneda creada como sátira de lo absurdo del dinero virtual

Hace cuatro años muchos no sabían que eran las criptomonedas, ni el Bitcoin, ni los protocolos y algoritmos detrás del Blockchain, el sistema de contabilidad distribuído que prometía revolucionar los flujos de finanzas en todo el planeta. Pero por entonces ya era una herramienta popular entre entusiastas tecnológicos que abrazaron sus nuevas posibilidades a pesar de sus fallos.

Pero el Bitcoin ha crecido tanto como el escepticismo, y una de las muestras más veteranas fue la creación en 2013 de Dogecoin. Esta criptomoneda estaba creada como crítica a la seriedad con la que muchos se tomaban Bitcoin. La tecnología y muchas de las características entre Bitcoin y Dogecoin eran similares, pero la seriedad acababa ahí.

El resto era decididamente desenfadado cuando no burlón: su imagen y nombre provenían de los “fondos” de Internet y los memes basados en un perro de raza Shiba Inu conocido meramente como “doge” (una versión deformada humorísticamente de “dog”) que, junto a frases malconstruidas servía para expresar sentimientos de asombro y admiración por cualquier elemento.

Su creador, Billy Markus, un programador Oregon, no asignó ningún valor a la criptomoneda, como no se puede. Es el propio mercado el que decide por cuánto decide intercambiar una divisa virtual por una divisa tradicional, como en casi cualquier otra criptomoneda. Como buena broma que era, durante los primeros meses cualquiera podía generar sus propios Dogecoin o adquirirlos por decénas de milésima de euro.

 

Sigue leyendo el original en: lavanguardia

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